No hay como iniciar las palabras que pretenden romper con el silencio que se guarda a la hora de pensar en Roxana López, una mujer ñuñoína que fue víctima de la violencia de su marido hasta el punto de perder la vida. Es cierto no hay como iniciar, salvo con un fuerte grito: ¡BASTA!

La violencia contra las mujeres no es un tema que deba permanecer en el anonimato ni que deba acallarse entre las paredes de los hogares siendo tratado como un asunto privado. Nos atañe a todas, nos vulnera a todos. Por ello debemos abordarlo como un asunto de interés público.

Ñuñoa es una comuna donde se conjugan una serie de virtudes, pero tiene mucho por hacer en materia de equidad de género y promoción de Derechos de las Mujeres. de partida podemos pensar en fortalecer las redes de organizaciones de mujeres que ya existen en la comuna, permitir que tengan acceso a presupuestos para abogar por el fin de la violencia de género, instalar una oficina de las mujeres que permita la articulación de políticas de desarrollo local especialmente dirigidas para nosotras.

Este es un tema de interés para la sociedad toda, pero somos las mujeres quienes unidas hemos instalado la demanda por protección de nuestros derechos, incluído el derecho a la vida. No podemos ni queremos guardar silencio, es nuestro deber hacer la denuncia y luchar por no perder la capacidad de asombro. Aquí estamos, horrorizadas, tristes porque ¡no estamos todas!

(*) Por Paula Mendoza Bravo, Antropóloga Social, candidata a Concejala por Ñuñoa