Ganamos en Ñuñoa, estamos contentos por eso. Sin embargo el proceso electoral  fue desprolijo. La información no fue oportuna, transparente ni veraz. Hoy se ha determinado que el candidato Sabat gana las elecciones por 30 votos incluyendo en el conteo una mesa con vicios e irregularidades evidentes: la mesa 3V del Estadio Nacional, que luego de todos los conteos y reconteos, luego de la aparición de más votos para algunos candidatos y la desaparición de votos blancos y nulos dice que Sabat obtuvo allí 61 votos y Maya Fernández 28. Hagamos una resta sencilla: 61-28 =33 como los mineros.

Así es, Sabat gana las elecciones en un proceso que incluye una mesa viciada que le permite una ventaja de 33 votos, pero gana por 30 sufragios… Entonces si se aplica lo que a todas luces resulta razonable -y que se ha hecho en múltiples oportunidades cuando ha habido inconsistencia en los datos y votos- si se aplica la ley cuando una mesa no funciona como corresponde no puede ser contabilizada, entonces la diferencia de votos cambia en Ñuñoa y Maya Fernández gana por 3 votos.

Aquí no se trata ni siquiera de cuál de los candidatos me gusta más -todos lo saben- sino que se trata de legitimar un proceso eleccionario con vicios e irregularidades, sin transparencia porque aunque la nueva vocera de gobierno insista en decir que esto es transparente nadie puede ver del otro lado lo que ha ocurrido. Los votos hablan por sí mismos. La ciudadanía expresó su opinión y ha dado por ganadora a Maya Fernández en Ñuñoa. Otra cosa es ganar “por secretaría” o porque tengo muchos abogados. Lo justo es justo y aquí no ha habido ninguna consideración ética que permita a la ciudadanía de Ñuñoa tener la certeza de que sus votos no fueron manipulados.

La única salida para este vergonzoso embrollo es realizar una nueva elección de alcaldes en Ñuñoa y que gane quien concite los mayores apoyos del electorado ¡si justamente de eso se trata: mayoría gana! Pero esta vez tendría que hacerse una elección bajo la observación de veedores que nos digan si no estamos escondiendo algún “as” bajo la manga, la credibilidad de las instituciones se ha puesto en duda y eso es de extrema preocupación para cualquier democracia, más aún cuando hemos integrado por primera vez a 5 millones de nuevos electores potenciales.

Más allá de que la candidata Maya Fernández haya decidido cumplir con los plazos legales para mantener las puertas abiertas para representar a la ciudadanía, despejamos toda duda sobre la legítima postura ciudadana de que debemos defender la transparencia de nuestra democracia comunal en todas las instancias, incluida la movilización social.

(*) Por Paula Mendoza Bravo, Antropóloga Social, Concejala de Ñuñoa